En
determinados momentos de la Vida, los propósitos y las metas se asemejan, ya
que en ambos términos existe un sentido que es personal, y que ha sido
construido de una manera individual.
No
hay gran novedad en expresar que todas las veces en las cuales se trabaja bajo
un sentido que se hace planificar por medio de una meta, se genera una especie
de camino que se abre y en donde las cosas simplemente parecen estar bien, o al
menos caminan y apuntan a un buen fin.
Cierto
es que solo se puede apreciar el valor innato de un propósito personal cuando
se carece del mismo, ya que al contrario de lo descrito en el párrafo anterior,
no contar con un sentido que guie y oriente los instantes de la vida,
desarrolla inestabilidad, desequilibrio o tal vez desesperanza y desmotivación.
Hay
muchos conceptos que a veces se van nombrando, como lo es la desmotivación por
ejemplo, que merecerían un análisis aparte, pero en esta oportunidad la idea es
recabar en aquello que mueve los segundos de un día común y corriente.
Pareciera
para algunos que las metas son algo grandioso, situaciones que requieren
minuciosas y decididas planificaciones. Sin embargo, existen propósitos que
desde su simplicidad forman parte de un pilar para las grandes metas. Es así
como se pueden enumerar algunos propósitos sencillos como serían tener una vida
tranquila (ser tranquilo), poseer amor (ver y entregar amor), desarrollar un
oficio desde una verdadera vocación (desarrollar un talento), entre otros innumerables
propósitos personales que sin lugar a dudas dependerán del contexto en que sean
abordados o de acuerdo a la biografía que cada uno lleva
consigo.
La
propuesta de este escrito es poder entregar una visión de que más allá de definir
grandes proyectos personales es imprescindible a la naturaleza de cada persona
trazar propósitos que se basen en lo que le entregue el sentido de su propia
vida.
Es
decir, aquello que hace el corazón latir, aquello que recupera fuerzas
perdidas, aquello que desata amor sin ningún esfuerzo y otras cosas que son el
sentido por el cual se trabaja, se vive, se estudia o se aprende.
Aprender a
descifrar pequeños propósitos es un gran primer paso para grandes proyectos de
Vida, y cada cual puede tener los suyos.
Realizamos
una pequeña lista, que puede sugerir algunos propósitos fundamentales para
cualquier persona, y esperamos que sirvan de inspiración:
- - Ser Feliz en Familia;
- - Poder hacerse cargo del cuidado de los Hijos;
- - Descubrir la verdadera vocación o ayudar a un ser querido a hacerlo;
- - Lograr llegar puntualmente a los compromisos, escuchando el agradecimiento de un amigo;
- - Ser saludable física y emocionalmente;
- - Tener amigos a quien llamar;
- - Domesticar a una mascota;
- - Cumplir un horario de estudio diario;
- - Mantener un lindo jardín en la casa;
- - Leer un libro por mes;
- - Visitar periódicamente familiares queridos;
- - Ser comprometidos con el paseo de los Hijos;
- - Agradecer el trabajo que se nos entrega;
- - Valorar absolutamente todo lo que tenemos;
- - Ordenar y mantener una dieta sana;
- - Mantener el armario ordenado;
- - No olvidar los cumpleaños de los seres queridos;
- - Periódicamente participar en una causa benéfica;
- - Planificar el tiempo;
- - Escuchar la música que nos gusta;
- - Aprender un deporte;
- - Aprender un oficio artístico;
- - Recordar nuestra espiritualidad.
Quizás se quedan muchos propósitos en el tintero, y
la idea es que puedan salir y significar un sentido único a nivel personal.
Finalmente
todo propósito se puede ver beneficiado bajo acciones como la práctica de la meditación,
la organización personal, la responsabilidad con nuestra Vida, el respeto hacia
los demás, y el Amor.
Las
Esencias Florales a través de la Terapia Floral, pueden ayudar con muy buenos
resultados a mejorar la Vida de las Personas.
La
Esencia Floral Bach denominada Wild Oat, entre sus propiedades cuenta con la Virtud de ayudar a encontrar y definir una
motivación para el Camino personal.
































