Las
situaciones inesperadas entregan sorpresa y sensaciones de calidez emocional.
Los
hechos sorpresivos pueden tener como fuente algún deseo que era tan esperado y
anhelado que se transforma en una necesidad de alta prioridad. Y es en este
contexto que los Milagros, o las acciones milagrosas, resuenan como una circunstancia
que va más allá de cualquier percepción humana.
De
lo anterior, es como si hubiera una fuerza, una energía o una vibración que
percibe y detecta lo que traerá una felicidad extrema a una persona en
particular.
En
algunas oportunidades existe un camino que emana desde lo íntimo, lo interno. Algo
parecido a la sensación de la intuición.
En
esta ocasión se comentará sobre esa percepción interna, que es punto de
reflexión en muchos escritos de distintos autores.
Es
el caso de una frase encontrada en la obra “A orillas del río Piedra me senté y
lloré” del escritor Paulo Coelho: “…Todos
los días Dios nos da junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar
todo lo que nos hace infelices…”
Sorprenderse
con lo inesperado en un hecho milagroso cuando se trata de un acontecimiento
que se anhelaba desde lo más íntimo y que ocurre de una manera absolutamente
imprevista.
Entonces
surgen dos puntos aparentes en un evento como el
recién descrito. El primero se relaciona con un deseo intrínseco y totalmente
personal. Lo segundo apunta a una certeza que no se comenta y quizás no se
detecta, pero que aparece cuando el supuesto Milagro ocurre, dando cabida a una
sensación que apunta a reflexionar sobre la existencia de una suerte de
seguridad respecto a que tal situación ocurriría
en algún momento.
Si
existe una inspiración personal que está a la espera de una oportunidad de manifestación
sin lugar a dudas existe una vía que lleva a la expresión de un milagro
personal. Esa revelación puede ser encontrada en el cotidiano, en lo más
simples, en aquello que está esperando ser descubierto para poder dar cabida a
un inmenso suceso inesperado, imprevisto y milagroso.
El
descubrimiento de esos momentos precisos significará un Talento personal para
la Vida.
Las
vías del descubrimiento en cuestión estarán enmarcadas, sumergidas o
enmascaradas en diversas situaciones, de las cuales se podrían sugerir
instancias como:
- - Valorar los proyectos que están resultando, sean de corto o largo plazo;
- - Agradecer a las personas cercanas como amigos y familiares que siempre están dispuestas a entregar su tiempo;
- - Dejar algunos espacios de tiempo para la reflexión, oración, meditación o caminata;
- - Cerrar los ojos y respirar profundamente varias veces al día;
- - Proyectar sueños y metas;
- - Realizar diariamente alguna actividad que sea de agrado personal, como tomar café en un lugar tranquilo, pasear una mascota, llamar a un amigo;
- - Desarrollar la capacidad de observar en silencio lo que sucede en el ambiente.
En
la Terapia Floral es posible a través de las Esencias Florales encontrar
remedios naturales que tienen la virtud de ayudar en el desarrollo del
crecimiento personal a través de las distintas etapas de la Vida.
Mustard
es un excelente aliado para desarrollar las ganas de vivir cuando existe una
tristeza o estado de melancolía. Esta esencia puede colaborar entregando
luz en todos los ámbitos que rodean a la persona, permitiendo que exista
estabilidad, claridad y felicidad en las circunstancias presentes.

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