Cuando
el dolor llega hay una sensación de incomodidad, desajuste y hasta desaliento
en algunos casos.
El Dolor es según el
diccionario de la RAE una “…Sensación
molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior…”
o dependiendo de su contexto un “…Sentimiento
de pena y congoja…”
La impresión del dolor
será al menos física o emocional de acuerdo a lo vivido y percibido por los
sentidos.
Cierto es que el dolor también es una apreciación emocional.
En relación a este último concepto habrá una variación en el estado de la
personalidad de un sujeto en lo que se refiere a su ánimo frente a determinadas
circunstancias.
Una sensación dolorosa
emocionalmente hablando podrá originarse por una inmensa tristeza, pérdida,
frustración, abandono e incluso culpa. También otros acontecimientos que
impliquen pena, desconsuelo o un obstáculo que justamente genere ese dolor. Y
será ese dolor similar aquel que nombran algunos escritores o dichos populares
como un “dolor que viene del alma”, o algo parecido a “dolor que viene del
corazón”.
A nivel físico uno de
los sentidos del dolor es el hecho de que apunta a un mal funcionamiento de
algo en el cuerpo y que a través de algunos análisis será posible dependiendo
del caso llegar a una solución. Mientras lo anterior ocurre, a veces basta con
ingerir un analgésico, que es una sustancia que es indicada para
aliviar los dolores.
Entonces se puede
utilizar ese concepto de alivio también para los dolores emocionales. Habrá
muchas formas, terapias e indicaciones personales de algunos individuos que
tienen sus propias formas, las cuales a veces son suficientes y revelan la
capacidad de auto conocimiento que pueden llegar a tener los seres humanos.
Por otro lado, se
analiza como similar el hecho de que el dolor emocional a veces es
imprescindible en el crecimiento personal a lo largo de la vida.
En el libro “A orillas
del río Piedra me senté y lloré”, Paulo Coelho revela a través de la
protagonista que “…Esperar duele. Olvidar
duele. Pero el peor de los sufrimientos es no saber qué decisión tomar…”, “…Sí
el dolor tiene que venir que venga rápido…porque me queda una vida por delante…”
Si el dolor es
importante en la vida, en el sentido de crecimiento y superación, es mejor
aceptarlo como parte de un todo y mejorarlo cuando ya se ha instalado. Evitarlo
puede significar prevenirlo, lo que es una buena gestión, pero jamás ignorarlo
cuando aparece en un camino personal.
En un taller realizado
para adultos mayores se efectuó un juego de expresiones verbales en el cual
cada participante recordó alguna experiencia dolorosa y cómo fue que lograron
superar ese dolor. A continuación se describen algunos de los resultados:
- - Recibiendo el abrazo y la contención de un ser querido, como los padres, hijos, hermanos, amigos;
- - Practicando la espiritualidad mediante distintas corrientes religiosas, acorde a la experiencia personal;
- - Realizando las tareas cotidianas como cuidar a las mascotas, preparar el almuerzo, cumpliendo las responsabilidades laborales;
- - A través de largas conversaciones telefónicas con amigos o familiares;
- - Escribiendo sobre lo que les sucedía;
- - Creyendo que todo pasaría;
- - Practicando algún oficio relacionado con el arte, como tocar un instrumento, pintar, confeccionar artesanías;
- - Observando el Mar;
- - Observando los arboles;
- - Caminando por un parque;
- - Comprendiendo el aprendizaje de la Vida.
Las Flores de Bach,
representan una gran y eficiente ayuda para acompañar ciertos procesos que
están presentes en distintas etapas de la Vida. En el caso de las experiencias difíciles,
como aquellas que llevan consigo situaciones dolorosas las esencias florales
pueden aliviar ese dolor permitiendo aprendizaje, crecimiento y evolución.
Chestnut Bud, posee
entre sus virtudes el aprendizaje y la comprensión de las circunstancias.
Olive puede representar
consuelo y ayuda para momentos de debilidad por situaciones difíciles y
dolorosas que han causado sufrimiento.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario