Cuidar a
una persona que se estima y de la cual se tiene una responsabilidad por su
bienestar adquiere especial relevancia cuando se trata por ejemplo de un adulto mayor. Esa persona
que ha vivido muchos años, y cuyo cuerpo a veces demuestra signos del desgaste natural
de los años.
Hay
circunstancias en que los cuidados deben ser intensivos, integrales en la
medida que se deben atender las cuestiones físicas, emocionales y espirituales.
No
obstante, en algunos casos existen capacidades que aún pueden seguir siendo sobrellevadas
por el adulto mayor que está siendo atendido, al cual se acompaña en sus
rutinas. Y es en esas situaciones que la
protección en exceso puede deteriorar la calidad de vida de ese señor o señora, considerando que la
independencia es inherente a la evolución de los individuos.
Un
cuidado integral tiene muchos aspectos, y uno de ellos es observar qué puede
seguir ejecutando esa persona a quien tanto se estima y cuya salud quisiéramos preservar o aminorar efectos de alguna enfermedad que
pueda estar presente.
El hecho
de pretender que un ser amado y apreciado
este bajo vigilancia excesiva puede revelar miedos que son grandes y que están presentes
cuando no se puede observar esas necesidades que son tan importantes en el auxilio
y observación de la salud mental de las
personas.
Por otro
lado los miedos también son emociones que aparecen en cualquier etapa de la
vida. En la infancia, hay niños que
sufren de constantes pesadillas. Son temores que suelen en algunos casos
aparecer antes de que el niño se duerma, generando una angustia a la familia, ya
que los padres pretenden descansar y anhelan que su pequeño también lo haga.
Sin
embargo esos miedos a veces no pueden ser bien detectados por ese niño o niña
que apenas expresa temor y que no quiere sentir lo ocurrido en el sueño. Dicen que son pesadillas, elementos ficticios, cosas
que parecen irreales pero que les provoca cansancio y cambios en su humor ya
que no pueden dormir bien y despiertan en algunas ocasiones durante la noche,
siendo estos estados acompañados de lágrimas y susto.
El
proceso terapéutico que acompaña la prescripción
de esencias florales puede contar con el Remedio Floral Red Chestnut, que tiene la virtud de permitir que la persona se
ocupe de si y y encuentre en su individualidad la capacidad de servir auténticamente.
Esto ayudaría enormemente a aquellos que deben velar por el cuidado de algún familiar o persona querida, siendo un buen recurso para dicha relación.


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