Hay momentos en los que volver a partir se hace ineludible.
"Volver a partir" es sin duda una
gran frase.
Implica la valentía de aquel que pretende
reiniciar algo que no estuvo como se esperaba.
O simplemente el
deseo inconmensurable de crecer, desde otra arista o con otras
proyecciones.
Las dificultades pasaron, las tormentas cayeron, los obstáculos ya
se enfrentaron.
Independiente de los resultados personales, en distintas
situaciones de la Vida, ocurren instancias en que
lo difícil pareciera detenerse al menos por un tiempo.
Entonces los días empiezan a ser un tanto monótonos y
afortunadamente se instala esa tranquilidad que permite apreciar la naturaleza
y las sutilezas del Universo.
Que agrado tener al menos un instante de vacío mental,
sin ideas obsesivas, que permitan encantarse con el color de una flor, o
la mirada de un animal callejero. Y de repente aparecen esas sensaciones de
querer hacer algo, pequeño a los ojos ajenos, pero grandioso a la esencia del
que ambiciona vivir un cambio.
Proyectarse es entre muchos factores verse en algo mejor y construir
esa imagen desde la realidad que nos rodea:
- Identificando la propia verdad,
la esencia personal, no la opinión que los demás puedan tener de uno mismo.
-
¿Cuál es el Valor Supremo que
busco?
-
¿Qué significa esta Nueva
Proyección en mi Vida?
- ¿Cómo puedo Crecer en esta etapa
y a través de esta Proyección?
En este espacio valoramos la Terapia Floral como una herramienta de
Crecimiento Personal en las Virtudes de Florales como Elm, que refuerza la
organización personal reconociendo que a veces es muy valioso pedir ayuda.
Y Larch, que proporciona Autoestima y Confianza en aquellas etapas en
las que se necesitan dichas virtudes.
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